Imagen para articulo de sexualidad

Corría el año de 1938 en la Universidad de Indiana, Estados Unidos, cuando un grupo de estudiantes mujeres solicitaron ante las directivas de la Universidad una clase para mujeres que estuvieran comprometidas o casadas. A quien finalmente se le delegó esta solicitud fue al profesor de zoología Alfred C. Kinsay, quien debía coordinar una clase sobre sexualidad, reproducción, contracepción y otros temas relacionados. Por supuesto, Kinsay se dio cuenta que el campo de la sexualidad tenía un desarrollo investigativo incipiente, con algunos estudios de muestras relativamente pequeñas y además sesgados por las creencias e ideas de aquella época. Teniendo en cuenta dicho panorama, el profesor decidió crear su propia base de datos. De esta forma, Kinsay realizó entrevistas personales con casi 8.000 personas sobre su vida sexual, junto con sus colegas que reunieron otras 10.000 historias sexuales.

En la actualidad, los psicólogos del hoy denominado Instituto Kinsay (Kinsay Institute; https://www.kinseyinstitute.org) trabajan en diferentes estudios, entre estos el análisis de cómo las conductas sexuales junto con el ciclo menstrual, interactúan para afectar el sistema inmunológico. Lo anterior podría tener implicaciones al identificar el momento óptimo para recibir vacunas y percibir su máxima eficacia, así como en la programación de visitas al cardiólogo para obtener resultados más precisos en los diferentes exámenes.

Otro ejemplo particular de la investigación concerniente a la sexualidad propone “buffets de condones” en donde los hombres puedan escoger –entre diversas variedades– el preservativo que mejor se acomode a su anatomía y que se sienta más confortable al momento del uso. El hecho de la comodidad, como en una prenda de vestir, es clave para su uso continuo (pocas personas seguirán usando unos zapatos que tallen o ampollen sus pies). Por tal razón, este estudio tendría impacto en la mejoría del uso del condón y, paralelamente, en la prevención del contagio de enfermedades y/o infecciones de transmisión sexual. De hecho, este estudio mostró ya cierta efectividad. Publicado en el 2014 en el Journal of American College Health, los autores encontraron que la intervención redujo el sexo sin protección entre hombres jóvenes que tuvieron relaciones sexuales con sus parejas hombres, y a su vez incrementó la motivación de los sujetos en el uso correcto del condón.

Por otro lado, la psicóloga PhD, Amanda Gesselman, se apoya en el boom tecnológico actual con el uso de herramientas de mensajería instantánea. Gesselman, quien también hace parte del equipo investigativo del Instituto Kinsay, utilizó la información obtenida del portal de internet Match.com (de solteros norteamericanos) ampliamente reconocido para conseguir pareja. Parte de esta información aún está siendo analizada pero en el año 2015 surgieron datos interesantes: por ejemplo, se detectó que las personas que usaban más emojis o emoticones en sus textos tenían más citas y tenían más sexo. Los solteros ahora usan esta nueva forma de comunicación no verbal para darle un toque personal y auténtico a sus comunicaciones, expresar sentimientos, y comunicarse más rápida y fácilmente.

La sexualidad ha sido parte inherente de los seres humanos desde que poblamos la Tierra. Por lo tanto, es una parte fundamental de nuestras vidas y como vemos ha sido objeto de investigación reciente desde muchas ramas del conocimiento.

Un punto fundamental de la sexualidad ha sido su relación con la biología de nuestro cuerpo. Recientemente, en el Journal of Experimental Zoology diferentes investigadores de la Universidad de Yale dan luz sobre el porqué de los orgasmos en la mujer. Al respecto, hay dos teorías que parecen tener fuerza: la primera, que el orgasmo es una característica que acompaña el orgasmo masculino que resultará en mejorar el vínculo afectivo de las parejas y la segunda (de corte más biológico), propone que el orgasmo femenino libera oxitocina y prolactina que vendrían cumpliendo un papel sustancial para que la ovulación empiece a efectuarse.

Como se puede apreciar, si bien la sexualidad nos acompaña desde siempre, sigue siendo un tema de gran interés científico e investigativo. Como sea aún hace falta la divulgación de las conclusiones de muchos de estos estudios a la población general, para llegar a entender más sobre nuestro cuerpo y su relación con nuestra psicología y nuestro desarrollo afectivo y sexual.

 

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